Thursday, September 26, 2013

'Tener sexo es vaciar el cuerpo,
hacer el amor es llenar el alma'
 
Gran frustración, angustia, decepción, tristeza y hasta depresión a consecuencia de una noche de placer.
 
Y es que es una realidad que así como gran cantidad de personas no están preparadas por más que quieran y lo anhelen para una relación de pareja, menos lo están para simplemente darle gusto al cuerpo y al no estarlo esto puede ser una bomba de tiempo que mine su autoestima e influya negativamente en sus vidas. De ahí, que es frecuente que luego de un encuentro ocasional, muchas personas inestables emocionalmente, con baja autoestima, inseguridades y situaciones del alma sin sanar, sufren secuelas como tristeza, angustia, inquietud y hasta depresión tras una noche simplemente de pasión. Todo porque no se trata de una relación, tan solo son simplemente dos personas supuestamente maduras dejándose llevar por el instinto o deseos carnales y dándole rienda suelta al cuerpo.
Pues sí, hasta para tener una relación fortuita y disfrutar a plenitud de nuestra sexualidad hay que tener madurez, amor propio, seguridad y por ende, claridad de lo que estamos haciendo, porque si no lo tenemos en vez de ser un placer todo se nos puede venir en contra. Claro está, todo depende de la actitud, de la manera en que tomamos las cosas, de la responsabilidad con la que nos conducimos y con que asumimos las consecuencias. De cuanto nos amamos y sabemos conscientemente qué estamos haciendo.
No estoy a favor ni en contra de los encuentros sexuales ocasionales. Solamente quiero aprovechar este espacio para compartir algunos consejos que debes tomar en cuenta si lo que decides es tener relaciones sexuales ocasiones, en las que el amor y la unión de dos almas no es lo que predomina. Es importante que te protejas emocionalmente y no elijas no ponerte en riesgo, evitar dañarte. Después de todo, la vida se hizo para gozarla, pero racionalmente, con precaución.
¿Qué tomar en cuenta para pasar un buen momento sexual, que es una condición humana que disfrutan tanto hombres y mujeres? Acá algunas de las recomendaciones más sensatas y más comentadas sobre el tema:
 
No te enamores. Hay quienes suelen confundir una noche de sexo, con el amor de pareja. Si te aventuras en encuentros ocasionales, ten en cuenta que enamorarte de cada persona con quien tengas intimidad sería perjudicial para ti. Debes tener claro es que vas a satisfacer el deseo de tener relaciones sexuales, que no implica compromiso ni obligación con la otra persona. No es una relación es un encuentro y puede que sea el único.
 
Evita peligros, no solo se trata de protegernos emocionalmente, usar condón es importantísimo para evitar enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
 
Ten claro que no te van a llamar al día siguiente. No te ilusiones, no confundas. Además, se trata de sexo casual no intimidad. Debes estar consciente de que no necesariamente la persona va a querer abrazarte y quedarse viendo tv o hablando de la vida contigo después del sexo, y eso no tiene nada de malo, eso sólo debe preocuparte si ya es tu pareja.
 
Evita sentimientos de culpa: eres una persona madura e independiente, que estabas buscando disfrutar un poco, por ese momento de placer no tiene que verse afectada tu dignidad.
 
No te cohíbas: es el mejor momento para hacer realidad tus fantasías sexuales y tus deseos, actúa libremente. Disfruta de tu libertad. Una relación pasajera te permite liberarte de ataduras. Puedes ser tal como eres, o como quieras ser. La misma libertad te facilitará poder ser una persona desinhibida, decir las cosas tal y como son sin necesidad de andar con rodeos.
 
Si te da su número puede volver a repetirse si ambos quieren, tómalo con calma. Es posible que llegues a repetir y que hasta te enamores de esa persona. Mientras en el proceso no te dañes, todo está bien.
 
Recuerda que primero estás tú, luego tú, si queda espacio tú y después tú. No hagas nada que no deseas, complácete a ti si estas en la capacidad de asumir a lo que vas y no crearte expectativas o ilusiones que no corresponden.
Otros puntos importantes que no debes olvidar son:
  • Siempre es mejor un lugar neutral. Evita abrir la puerta de tu casa a alguien que no conoces y también evita ir a un lugar que no conozcas.
  • Por seguridad, infórmale a alguien de confianza a dónde y con quién te fuiste.
  • Evita tomar la decisión bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • No utilices el sexo como "carnada" para obtener una relación duradera y estable.
  • No aceptar presiones pero escuchar y decir lo que te gusta y no.
¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar la vida!
Sobre todo: ¡a Vivir, gente! VIVIR.
Por mi mente pasan mil palabras y frases que decir, pero desde hace un tiempo me ocurre algo que nunca me había sucedido. Esas frases y palabras que tan sólo reflejan mi sentir se quedan ahí en mi mente, y no las puedo traspasar, perdí mi inspiración o más bien fue robada. Y conozco ese ladrón, pero no puedo pedirle que me haga una devolución, pues yo también le robe y dicen que ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón. Podríamos hacer un trueque, pero yo le estaría entregando lo único y más valioso de mi vida.

Cómo puedo hacer para recuperar mi inspiración? es lo único que quiero recuperar?, y mi sueño de todas las noches, apareces en el como si fueras el dueño, si no apareces en el no hay nada que soñar. Cada noche tengo temor de cerrar mis ojos, porque es hermoso soñarlo, pero perturbador despertar...

 

¿AMOR O ADICCIÓN?.​..!!!



Es sorprendente que los seres humanos a veces llamemos amor a las emociones y conductas más extrañas y desviadas. Algunas personas confunden el amor con la posesividad más destructiva, y otras se sienten enamoradas de personajes egocéntricos que les reportan casi puros sufrimientos y malos tratos. Cientos de veces tratan de arrancarse de ellos, para volver otras tantas a buscarlos hambreados. Todos tenemos vergüenzas e incoherencias que ocultar en nuestra vida amorosa. El problema surge cuando no son actos esporádicos, sino hábitos permanentes. Si compulsivamente damos todo por el otro, incluso la propia cordura, y creemos que esta penosa autodestrucción es un acto amoroso, ha llegado el momento de preguntarse: ¿es amor o es adicción?

La intensidad de la adicción en el amor suele estar en directa proporción a la profundidad de necesidades afectivas básicas mal resueltas en la infancia. Al igual que en las adicciones al alcohol o a las drogas, la dependencia llevada al extremo de ceder el control de la propia vida a algo o alguien fuera de uno mismo, está basada en algún tipo de miedo. Miedo a sufrir, al fracaso, a la soledad, a la rabia, a la culpa, a decepcionar o a morirse. Los amantes se apegan uno al otro, cegados por la ilusión de que la relación amorosa de alguna manera arregla sus miedos.

Llamamos relaciones adictivas a aquéllas que son laberintos sin salida o historias que sólo pueden terminar mal. O a aquéllos insistentes apegos a personas inalcanzables e incapaces de comprometerse, o que ya están comprometidos. O a relaciones que carecen de lo que uno o ambos miembros de la pareja necesitan: amor, ternura, sexualidad, honestidad, apoyo emocional. Y, en los casos más extremos, a relaciones que son campos de batalla donde la rabia y el abuso predominan.

En las relaciones adictivas, el te necesito, propio de todo vínculo amoroso, se convierte en demanda obsesiva o en pánico permanente frente a una posible pérdida. Si, por agotamiento, se dan pasos para terminar ese dañino lazo, los amantes sufren agudos síntomas de privación. Al igual que en las adicciones a sustancias químicas, se observan síntomas síquicos angustia, insomnio, desesperación y físicos opresión al pecho, sudoración, mareos, jaquecas, que sólo se alivian cuando se restablece el contacto con el ser amado. Permanecer en relaciones destructivas puede ser dañino para la salud. Sin embargo, no todo es tan negro y sombrío. Terminar una relación amorosa enfermiza es difícil pero no imposible. Algunos lo logran por sí mismos, otros requieren de ayuda. Lo importante es que usted se dé cuenta de que quién le quita su autoestima no va ser el que se la devuelva. Al contrario, en cada intento por restituir la dignidad perdida, quedará más dolido y devaluado. No gaste más tiempo ni energía. Atrévase, pierda el miedo. No sólo va a sobrevivir, sino que experimentará un intenso alivio. Se lo aseguro. Porque eso no es amor: es adicción.

Mucha gente racional y equilibrada establece, a pesar de sí misma, relaciones amorosas adictivas que sólo les reportan sufrimiento. Infructuosamente tratan de romper con su pareja, convirtiéndose ésta en una prisión de la cual no logran escapar. Se sienten invadidos por la angustia frente a la más mínima señal de abandono. El miedo a la soledad los paraliza y pagan cualquier precio con tal de evitar la ruptura. Si usted ha malgastado suficiente tiempo en tratar de cambiar a quien sistemáticamente lo daña o rechaza, he aquí algunas sugerencias prácticas que pueden ayudarlo a romper las cadenas.

La primera tarea es comprender que el costo de mantener la ilusión de que lo aman lo está llevando a la ruina, en términos de respeto por sí mismo, autoconfianza y salud mental. Las personas atrapadas en el mal amor tienden a hacerse trampas a sí mismas con tal de permanecer en una relación que va en contra de su sanidad. Se convencen de que lo que tienen es mejor que nada, de lo mucho que perderían si se quedaran solos y de varias otras consideraciones prácticas. Familiares y amigos, cansados de verlos sufrir, ven cómo sus intentos de hacerlos entrar en razón se estrellan contra creencias profundamente arraigadas que reflejan miedos impermeables a todo argumento racional. Me quedaré solo para siempre, a pesar de todo, lo quiero o no puedo vivir sin él (o ella), son frases típicas que invitan a reflexionar sobre el abuso que se hace de la propia inteligencia en la creación de razones para seguir con la pareja. Es importante identificar de dónde proviene el hambre de afecto que le impide dejar la relación. Conviene escribir todas las situaciones y sentimientos que acompañan la relación amorosa. Esto le permitirá apreciar más objetivamente la frecuencia y forma de los sinsabores que, desde hace tanto tiempo, soporta. Descubrir conductas que se repiten una y otra vez, posibilita sacar conclusiones y asociarlas con relaciones amorosas anteriores. También le protegen de seguir autoengañándose. A continuación, haga conexiones entre el niño que usted fue y la inseguridad que siente cuando su pareja se aleja. Pregúntese desde cuándo lo acompaña la angustia que la relación, por mala que sea, le ha permitido mantener enterrada. Cierre los ojos y piense en lo que ve y en cómo representa usted su propio vacío. Intente descubrir los miedos que la ausencia del otro desatan. Por último, busque redes de apoyo emocional. Amigos y familiares podrán sostenerlo en los amargos momentos de la ruptura. Terminar es difícil, despierta sentimientos de desamparo y acabo de mundo, y la soledad es mala consejera. Quienes lo quieren de verdad podrán ayudarlo y reflejarle situaciones autoengañosas que la angustia le impide ver.

Permanecer en una relación insatisfactoria es una tragedia personal, que destruye la opción futura de un amor nutritivo. Romper las cadenas de un amor obsesivo puede ser tan complejo como salir del alcoholismo. Al igual que en éste, la larga travesía comienza con reconocer que se está insanamente enganchado y termina con la alegría que reporta recuperar el control de la propia vida. Poder decir con alivio: no era amor, era adicción.