
A veces no quiero vivir esta vida, ni pertenecer a este mundo más. ¿Cómo se hace continuar entre tanta adversidad?, ¿Cómo hago para caminar mientras me siento tan desesperanzada?, ¿Cómo se deja de llorar por simples penas que quizás no tengan ninguna importancia, pero por las cuales no consigo la paz?. Este mundo ya no es mi mundo, es solo un lugar donde me han obligado a vivir. Solo quedan pocos sitios donde puedo sentirme en paz, pero tarde o temprano aparece algo que me disgusta. Siempre estoy al borde del suicidio. Pero nunca puedo concretar mi acto, hay algo que me lo impide fuertemente. La idea de que exista ese Dios que me observa día y noche, me atormenta, seguramente a el no le agradaría mucho que decidiera terminar con mi vida. Entonces si quizá me la quitara, acabaría en un lugar peor que al que pertenezco ahora. ¿Qué va ser de mi?, me pregunto. Mi miedo aumenta, y a la vez genero una especie de disputa entre Dios y yo, ¿Por qué el me obliga a vivir en un mundo como este?, con personas que solamente lo están destruyendo de a poco. ¿Sentirá ira o pena al observar que no aprecio su creación? Pero, soy tan cobarde, ya ni me tolero a mi misma. No me atrevo a afrontar las consecuencias que puede traer mi acto de quitarme la vida, y sigo aquí viviendo sin vivir, quejándome y llorando lágrimas llenas de odio, furia y tristeza. No puedo seguir de este modo, cada vez cuesta más, los días se vuelven eternos. Ya no puedo disfrutar ni de la mínima belleza que pueda llegar a haber quedado en esta tierra. La gente lo arruinó todo, ya nada es hermoso, ya no queda magia. Todo se fue, todo se alejó de aquí. Algún sitio quedará, pero estoy tan agotada que ni siquiera tengo las fuerzas.
Me gustaría que estas fueran mis últimas palabras, pero no creo que lo sean, creo que aún falta más…
Me gustaría que estas fueran mis últimas palabras, pero no creo que lo sean, creo que aún falta más…
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